Pablo Lavallen por Zoom con el plantel de Anguilense


Organizada por el Coordinador General del Fútbol del Deportivo Anguilense y actual DT de Primera División, Alexander “Lalo” Garcia, el próximo Jueves 28 de mayo a las 19:30 hs las distintas categorías mantendrán una videoconferencia por Zoom con Pablo Lavallén.

El temario de dicha reunión es en base diversos temas planificados por el cuerpo técnico, que como sabemos ha venido trabajando de manera ininterrumpida durante todo este tiempo en que las actividades presenciales se han visto suspendidas por las medidas de seguridad impuestas por la pandemia.

En cuanto a Pablo Lavallén, te contamos que nació el 7 de septiembre de 1972 y tras jugar varios años en las divisiones inferiores de River, debutó en la Primera en 1991. Zurdo, comenzó como volante pero el entonces director técnico, Daniel Passarella, lo retrasó como lateral izquierdo. En los juveniles del club conoció a quien es hoy su ayudante de campo, Orlando “Mono” Claut y se hizo amigo del actual DT de Rosario Central, Diego Cocca con quien se conocen desde los trece años.

Ya en la Primera, con River llegó a ganar tres torneos Apertura, 1991, 1993 y 1994, y la Copa Libertadores de América en 1996. Cuando ganó el Apertura 1993, la revista “El Gráfico” lo reunió junto con otro de sus amigos, Marcelo Gallardo, Ariel Ortega y el guatemalteco Claudio Rojas en el Family Park de San Isidro y la tituló “Y mañana serán cracks”. Allí, Lavallén se presentaba con el apodo Martillo y como hincha de San Lorenzo.

Tan identificado con River que llegó a decir que nunca dirigiría a Boca “por una cuestión de identidad. Estuvo 22 años en River, 17 como futbolista y como entrenador de inferiores.

En 1996, tras 17 años como jugador en las distintas categorías, Lavallén emigró al Atlas de Guadalajara, justo en el momento en el que estaba gestando una revolución futbolística en su modo de jugar tras el paso de Marcelo Bielsa por las fuerzas básicas del club entre 1992 y 1994. Muchos juveniles subieron al primer equipo y allí Lavallén coincidió con compañeros como el actual DT Jorge Almirón y los locales Rafael Márquez (quien luego jugaría en el Barcelona), Daniel Osorno y Miguel Zepeda.

Pero lo que Lavallén considera fundamental de este paso por el Atlas es haber tenido como DT a su compatriota Ricardo Lavolpe, al punto de que se considera “lavolpista”.

Su carrera siguió, siempre en México, en Tiburones Rojos (2002), volvió a la Argentina para jugar brevemente en Huracán (2002), para regresar a México en el San Luis Potosí (2003-2004).

Su carrera como futbolista siguió alternando entre Argentina y México. Volvió a Huracán de Tres Arroyos (2004-2005), luego en los Coyotes de Sonora (2005-2006) para cerrar en Platense (2007). Inmediatamente que se retiró, se puso a trabajar en un kiosco de diarios y revistas que puso junto con su padre.

Comenzó luego su carrera como director técnico en las divisiones inferiores de River, donde permaneció por cinco años y sacó campeonas a la séptima y a la octava y fueron dirigidos por él jugadores como Ezequiel Palacios o Gianluca Simeone.

En febrero de 2016 se hizo cargo del plantel de Primera de San Martín de San Juan.

Inmediatamente después, en diciembre de 2016, asumió en Atlético Tucumán, que jugaba la Copa Libertadores. En este equipo hizo historia con la gesta de Quito, cuando eliminó en la altura a El Nacional en el estadio Atahualpa. Al terminar tercero en la fase de grupos de esa Copa, Atlético Tucumán se clasificó para continuar en la Sudamericana.

Casi un año más tarde asumió, en octubre de 2017, en Belgrano de Córdoba. Estuvo a un paso de clasificarse a la Copa Sudamericana pero no lo consiguió y terminó decimotercero en mayo de 2018.

Llegó el turno de Colón de Santa Fe logrando que el “sabalero” juegue el partido más trascendente de su historia, la final de la Copa Sudamericana ante Independiente del Valle de Ecuador en Asunción, dicho evento movilizó unas cuarenta mil personas entre las 32.000 con entrada y las 8000 sin ellas.

De los técnicos que tuvo, rescata de Passarella su perfil paternal para controlar la evolución de los juveniles, de Ramón Díaz, su capacidad para absorber presiones y quitarle peso a sus jugadores y de Alejandro Sabella, ser conciliador y no sólo hablar de fútbol con el jugador y ser un poco padre, psicólogo y guía, tampoco parece perderse ni un detalle.

Hoy se encuentra sin club, esperando la llegada de alguna propuesta para dirigir. Su identificación con River Plate lo motiva a seguir trabajando para llegar algún día al banco de suplentes del club en el que se formó como profesional.


Fuente: infobae.com

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